Toda mujer sin importar raza, estatus social, situación económica, preparación académica, ideología, ni religión; es hermosa de por sí por el simple hecho de ser mujer.
Todas ellas tienen al menos una u otra gracia para atraerte, para enamorarte, para cautivarte; son realmente las Diosas del Amor en todos los niveles y en todas las tonalidades.
Pero sin lugar a dudas el milagro que se da en su vientre las revela como el centro de Universo.
La entrega de la mujer a tal tarea es un acto maravilloso, sublime; aun cuando ellas lo entiendan como parte de su condición.

Que bueno escuchar cosas bonitas
Amamos a las mujeres; nos han enseñado así desde la cuna y ahora unos pocos se empeñan en que mostrar esta veneración es políticamente incorrecto.
Yo amé primero a mi madre, luego, más tarde, a la virgen maría y a la primera novia y a mi mujer; no podemos hacer otra cosa salvo adorarlas, yo por lo menos no sabría actuar de otro modo, quizá sea que estoy chapado a la antigua.
Por eso no creo que salió de un costado,
sería lánguido y flaco el nido
para tan hermoso legado