¿CÓMO CAMBIAN LAS COSAS NO? CAPITULO 2

En realidad, además de lo siguiente y otras cuantas cosillas que no sería prudente externar, considero que soy igual a casi todos los demás; supongo.

*No concibo un servicio de televisión aceptable si no tiene DVR, al menos un paquete de canales “Premium”  y programación en inglés y en español

**Aún cuando bien recuerdo que cuando era yo niño solo veíamos 3 canales, cuando teníamos para pagar 20 centavos de peso mexicano los domingos para que nos dejaran ver “Los Toros”, “El Teatro Fantástico de Cachirulo”, “Combate” y “Rumbo a lo Desconocido” en la casa de unos vecinos.

*El jabón de baño tiene que ser marca “Oil of Olay” porque los demás me dejan una sensación incomoda en la piel

**Calentaban el agua de la tina de lámina galvanizada con la luz del sol y nos bañábamos hasta los 4 hermanos, uno por uno; tocándole al último el agua ya sucia por completo en realidad

*Hoy de todos los planes disponibles de celular solo me gusta el servicio de una compañía en particular aunque sea cara y todos tenemos nuestro propio número, disponemos de muchos minutos aire y hasta de un aparato que nos permite no tener que utilizar las manos para recibir una llamada o para no tener que marcar el número sino oprimir un botón y de voz ordenarle al teléfono que me comunique con tal persona.

**Yo sé que cuando niño íbamos a las casas de mis tías Carmela o  Juanita para hacer llamadas telefónicas de larga distancia y teníamos que transportarnos desde Cd. Netzahualcóyotl hasta la Delegación Álvaro Obregón en el Distrito Federal como por 1 ½ hrs.

*Todos los días como dos platos de fruta en coctel para estar sano

**siempre y cuando me haga favor mi querida esposa de preparármelos

*Cuando preparo un caldo de res le pongo de todas las verduras que aprendí desde ni niñez y cuando llega la hora de la comida no me sirvo ni un trocito de calabaza, papa  o lo que sea; solo carne y tal vez elote

**pero me tomo el caldo.

*Me encanta, como menciono anteriormente, comer bistecs pero si acaso yo elaboro un guisado a base de ellos, primero los enjuago, coloco un poquito de aceite en la cacerola, los vierto, agrego una pizca de sal, medio los cubro con una tapadera, sueltan su jugo, lo aparto en una taza, acabo de freír la carne, le agrego la salsa que se me ocurra y papas tal vez y ya estuvo.

**Enseguida caliento una tortillita, la enrollo como taco, y me tomo todo el jugo de la carne con 3 gotitas de limón y una pisca de sal sin importarme los demás

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¿CÓMO CAMBIAN LAS COSAS NO? CAPITULO 1

En realidad, además de lo siguiente y otras cuantas cosillas que no sería prudente externar, considero que soy igual a casi todos los demás; supongo.

*Mi café no me lo tomo con agua de la llave aún hervida, desde luego entiendo que el agua se purifica al hervir, pero  la prefiero purificada  de alguna manera que le quite ese bendito sabor a cloro

**Y bueno, yo recuerdo que acarreábamos con un aguantador el agua desde la esquina de la cuadra y generalmente el color no era transparente, era agua pesada.

*Tengo que comprar los bisteces solo si  provienen de carne de ganado tipo “Angus” para que sean de la calidad con la que me conformo

**recuerdo perfectamente guisados como: Migas, Riñón, Ubre, Hígado, Bofe, Corazón, Pancita o tacos de tripas, de lengua, de ojo, de trompa, de cachete, etc.

*Los camarones tienen que ser grandes, pelados y sin su sistema digestivo

**Sin embargo el más popular en nuestra mesa cuando había para camarones era el de tipo coctel y de la tripita negra ni me preocupaba.

*El aceite para cocinar prefiero que sea de Olivo

**Recuerdo un aceite para cocinar envasado en botella de un litro de boca ancha, con tapadera de cartón, que olía como rancio; pero era el más barato

*Necesito en mis ventanas y puertas una malla que impida a moscas y otros insectos  que entren a la casa

**Yo creo recordar que se les espantaba con la mano cuando se paraban o se querían parar en el plato de uno pero no había drama

*Para transportarme debe ser en auto propio, o prestado, aunque sea viejo; no soporto el servicio público

**nos teníamos que colgar de los “chimecos para poder irnos a casa y si por suerte estaba uno dormido desertaba por los brincos en los baches cuando íbamos llegando