¿EL LÍDER, EL JEFE, EL PROTECTOR?

Lo que queda de mi es tuyo

¿Cómo puede sentirse triunfador, alguien que no ha podido formar adecuadamente a un equipo de competición, y de qué manera; podrían ellos entonces ser algún día vencedores?

¿Cómo podría tampoco un artesano, sentirse orgulloso de haber elaborado todo un lote de obras  de arte; y haber terminado sin cuidado la última de las piezas?

¿Será posible que se enorgullezca, quien pretendió siempre ser un líder, quien vigiló el orden en un batallón; de haber perdido en una excusión a uno de sus compañeros?

¿Podría acaso un campeón de juegos de azahar, haber demostrado audacia, retentiva, psicología y valor en los casinos y ganarles, al final perder a los bolados con un merenguero?

¿Ustedes creen que a un tenor de primer nivel, que ha mostrado dones de gente, cultura envidiable, sacrificio  y altruismo, sería capaz de un acto reprobable como abandonar a un niño?

Bien, en realidad yo soy un fracaso; los logros de algunas gentes nada tienen que ver, con lo que yo he logrado conmigo mismo; y con lo que no he logrado con aquellos a los que yo tendría que haber guiado y dirigido.

No se trata nadamás de hacer lo que se puede, hay personas que si te vas a rodear de ellas, más te vale que las saques a flote, que no las pierdas; hay gente a la que no le debes fallar.

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